El ser humano es un mamífero y, como tal, la
mujer posee una fisiología y una anatomía que se relacionan
con el dar de mamar. En los mamíferos, la vida del recién
nacido depende de la capacidad de su madre para amamantarlo, siendo
la lactancia esencial para completar el proceso de la reproducción
y asegurar la sobrevivencia de la especie. El ser humano es la única
especie que ha intentado reemplazar esta función determinando
como consecuencia un mayor riesgo del niño de enfermar y morir.
Tradicionalmente, el aprendizaje del amamantamiento
se transmitía por la mujeres de la familia a través de
las generaciones como una función o fenómeno biológico
natural. En las sociedades modernas, con la urbanización, las
familias nucleares, el trabajo de la mujer fuera del hogar y la atención
de los partos en los hospitales, la práctica de la lactancia
se hace más difícil. Por esto en la actualidad se desarrollan
programas e iniciativas a nivel mundial tendientes a fomentar y apoyar
la lactancia.
¿Por qué apoyar
la lactancia y recuperar esa capacidad perdida de amamantar?
La lactancia natural proporciona beneficios tanto a la madre y al niño,
así como también, a toda la sociedad. Existen ventajas
nutricionales, inmunológicas, económicas e importantes
beneficios en el desarrollo psicosocial del niño.
Nutrición óptima
La lactancia materna es la forma de alimentación que contribuye
con mayor efectividad al desarrollo físico y mental del niño,
proporcionándole nutrientes en calidad y cantidad adecuadas.
Se recomienda que el niño reciba leche materna en forma exclusiva
durante los primeros seis meses de vida y que constituya parte importante
de la alimentación hasta los dos años. Las curvas de crecimiento
confeccionadas a partir del peso y talla de niños alimentados
con leche materna exclusiva los primeros seis meses de vida, muestran
un crecimiento superior al de las de referencia basadas en los pesos
de niños con lactancia mixta o artificial.
Protege la salud del niño
La leche materna ha sido definida como un fluido bioactivo, que permite
a los niños así alimentados tener menor riesgo de contraer
enfermedades infecciosas y presentar menor incidencia y severidad de
éstas. La leche humana contiene una variedad de elementos inmunológicos
que destruyen bacterias, virus y parásitos. Esta propiedad es
más relevante en países en desarrollo con elevadas cifras
de morbimortalidad infantil por enfermedades diarreicas u otras infecciones.
La leche humana, además de dar inmunidad pasiva al niño,
acelera la maduración de sus órganos y sistema inmunológico.
Estimula un adecuado desarrollo
maxilofacial y previene las caries
Los niños amamantados tienen un mejor desarrollo de los arcos
dentales, paladar y otras estructuras faciales y presentan una incidencia
menor de caries que los niños que reciben mamadera.
Favorece el desarrollo intelectual
y la agudeza visual del niño
Se ha observado que los niños amamantados son más activos,
presentan un mejor desarrollo psicomotor y mejor capacidad de aprendizaje.
También se ha demostrado que niños prematuros alimentados
con leche materna tienen un coeficiente intelectual, medido a los ocho
años, significativamente superior a los que no recibieron leche
materna. Investigaciones recientes muestran una mayor agudeza visual
entre los niños que fueron amamantados comparados con los alimentados
con fórmula.
Favorece el apego emocional
entre la madre y el niño
Al amamantar, el contacto piel a piel favorece el apego y estimula la
creación de vínculos de amor y seguridad entre la madre
y el niño, permitiendo que éste afirme su presencia como
persona a través de la interacción con su madre.
Es por ello que se considera que la interacción
del niño o niña durante los primeros días, semanas
y meses con sus padres, y la formación de las bases de su personalidad
y seguridad en sí mismo, están estrechamente ligadas al
amamantamiento.
Beneficia la salud de la mujer
La succión de la mama inmediatamente después del parto
puede reducir en la madre el riesgo de la hemorragia, y estimula la
secreción de oxitocina, lo que favorece la salida y el flujo
de la leche y retracción del útero. La lactancia produce
cambios metabólicos en la mujer que le ayudan a aprovechar mejor
los alimentos que ingiere. Se asocia con un menor riesgo de cáncer
de ovario, de endometrio y mamario en la premenopausia.
Aumenta el intervalo entre embarazos
La lactancia es uno de los métodos más efectivos para
espaciar los embarazos. La amenorrea de la lactancia exclusiva ofrece
una protección de un 99% contra un nuevo embarazo durante los
primeros seis meses.
En poblaciones donde el acceso a los métodos
de planificación familiar son limitados o inexistentes, la lactancia
exclusiva permite espaciamientos de los embarazos de alrededor de dos
años. Un mayor intervalo entre los nacimientos permite a la mujer
tener tiempo para recuperar sus fuerzas y su estado nutritivo antes
de tener otro niño.
Beneficios económicos
La lactancia permite un importante ahorro de recursos a nivel familiar
y de la sociedad. Los productos sustitutos de la leche materna son caros
y en ocasiones deben ser importados, lo que genera un gasto importante
de divisas para el país. Las familias de muy bajos recursos alimentan
a sus niños con mezclas diluidas de poco valor nutritivo, que
no contribuyen a un crecimiento y desarrollo adecuados. Aportarle nutrientes
adicionales a la madre que amamanta resulta más barato que comprar
productos sustitutos de la leche materna. Favorecer la lactancia significa,
además, ahorro de recursos para los servicios de salud por concepto
de fórmulas, biberones y personal. La menor incidencia de enfermedades
del lactante determina menor gasto de recursos en hospitalización,
medicamentos y atención profesional.
Beneficios ecológicos
El fomento y apoyo activo de la lactancia es sinónimo de protección
del medio ambiente. La leche materna es un recurso natural y renovable,
no requiere envase, va directo del reproductor al consumidor. No necesita
tratamientos especiales en su elaboración que requieran gasto
energético. En contraste, la leche artificial en cada etapa de
su ciclo de vida ambiental: producción, distribución,
consumo y evacuación, agota recursos naturales escasos y contribuye
a la contaminación y los consecuentes daños ecológicos.
El inicio natural de la vida
La gestación humana tiene una duración de aproximadamente
280 días, de la cual resulta un recién nacido inmaduro
en su desarrollo neurológico. Aun siendo inmaduro, si el recién
nacido se deja tranquilo y seco sobre el abdomen de su madre, en contacto
piel con piel, él es capaz de reptar, encontrar el pezón
y comenzar a mamar espontáneamente. El neonato humano es dependiente
de los cuidados de su madre durante los primeros meses. Esta característica
particular del ser humano es la que ha dado origen a la teoría
de la gestión externa, es decir, un período de tiempo
en que la función de la madre es imitar por otros 180 días
las condiciones de vida intrauterina a través de la lactancia,
ya que el parto a los 18 meses está imposibilitado por las dimensiones
del canal del parto. Durante este período el cerebro del niño
sigue creciendo en forma acelerada y de este modo, se produce el perfeccionamiento
neurológico del lactante.
Muchas sociedades han incorporado este concepto de que
los niños nacen en forma inmadura, y es así como las madres
cargan a sus hijos en la espalda o en la zona ventral del cuerpo proporcionándoles
un contacto íntimo y lo amamantan frecuentemente. Esta interacción
continua favorece el apego con su hijo, lo que es fundamental para el
desarrollo posterior del niño.
Se podría decir entonces que las funciones de
la madre son principalmente las de protección, contacto estrecho,
lactancia, estímulo y afecto, lo que favorecerá el apego
y el desarrollo integral del niño.
Cómo favorecer el desarrollo
sicosocial del niño
La primera forma que tiene el niño de relacionarse con el medio
es a través de una aceptación completa con su madre. El
modo central de la relación materno-infantil es la total aceptación
de la cercanía corporal. El niño aprende, reconoce y configura
el mundo a través de la relación con su madre.
Después del parto la madre parece desarrollar
un tipo de comportamiento característico: comienza tocando y
acariciando las extremidades del niño y a los pocos minutos procede
a masajearlo, con la palma de su mano, expresando además mucho
interés en el contacto visual que desencadena respuestas de protección
maternal. Coincide con esto el desarrollo de las vías visuales
del niño, quien está alerta, presta atención y
logra seguir a la madre con la mirada durante la primera hora de vida.
Las observaciones de madres sugieren que los vínculos
afectivos se forman antes del parto, pero son frágiles y pueden
alterarse con facilidad los primeros días de vida. El proceso
de vinculación entre madre y niño es continuo: las primeras
horas de vida y los primeros meses son especialmente importantes en
el establecimiento de los vínculos profundos entre madre e hijo.
Este es el período en que el niño adquiere la confianza
en sí mismo, que se verá favorecida por el estrecho contacto
que proporciona el amamantamiento.
Diversos estudios en niños hospitalizados debido
a su prematurez o a causa de una determinada patología, separados
de sus madres por períodos prolongados, muestran que en algunas
mujeres el comportamiento natural se altera por esta separación.
Esta hipótesis está corroborada por la gran cantidad de
recién nacidos prematuros que luego de un tiempo regresan al
hospital porque no suben de peso, a pesar de no apreciarse causa orgánica.
Es posible que la manifestación más dramática
de un trastorno de la maternidad sea el síndrome del niño
golpeado. Evidentemente, las influencias que contribuyen en estos problemas
son diversas, pero uno de los factores más importantes sería
la separación. Si está es prolongada y si el duelo anticipatorio
prospera demasiado, tal vez los padres del neonato enfermo ya nunca
desarrollen vínculo afectivo sólido con éste.
Se debe favorecer el contacto precoz de los padres con
su hijo permitiendo el amamantamiento inmediato y evitar las separaciones
que interfieran con este proceso natural del amamantamiento.
Cómo ayudar a un buen comienzo
para la madre y su hijo
En los colegios
El tema de la lactancia y los aspectos relacionados con esta forma natural
y óptima de alimentar al niño, deben estar incluidos dentro
de los programas educativos de los escolares elaborados por el Ministerio
de Educación.
En la universidad, a futuros
profesionales de la salud
Es esencial la modernización de los programas curriculares, de
modo que incorporen conceptos nuevos en relación a la importancia
y al manejo clínico de la lactancia.
En los hospitales
Con el propósito de que todas las madres alimentan a sus hijos
exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses de
vida, UNICEF y la OMS han propuesto, para todos los centros de maternidad,
la iniciativa de Hospitales Amigos del Niño y de la Madre. Así,
todo hospital que cumpla con los diez pasos hacia una feliz lactancia
natural será acreditado como “Hospital Amigo del Niño
y de la Madre”. Estos diez pasos consisten en:
Disponer de una política por escrito relativa a la lactancia
natural que, sistemáticamente, se ponga en conocimiento de todo
el personal de atención de salud.
Capacitar a todo el personal de salud de forma que esté en condiciones
de poner en práctica esa política.
Informar a todas las embarazadas de los beneficios que ofrece la lactancia
natural y la forma de ponerla en práctica.
Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la media hora siguiente
al parto.
Mostrar a las madres cómo se debe dar de mamar al niño
y cómo mantener la lactancia incluso si han de separarse de sus
hijos.
No dar a los recién nacidos más que la leche materna,
sin ningún otro alimento o bebida, a no ser que estén
médicamente indicados.
Facilitar la habilitación conjunta de las madres y los niños
durante las 24 horas del día.
Fomentar la lactancia a libre demanda, sin horario rígidos.
No dar a los niños alimentados al pecho, chupetes o mamaderas.
Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia natural
y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos a su salida
del hospital o clínica.
En los consultorios
Durante el embarazo la mujer está muy receptiva a toda la información
que pueda recibir en relación al cuidado de su futuro hijo. Hay
que aprovechar este período para educar en relación a
las ventajas y técnicas de amamantamiento, de manera que al nacer
su niño, la madre esté preparada para aplicar los conocimientos
previamente aprendidos. Los consultorios deben contar con clínicas
abiertas de lactancia donde se pueda consultar telefónicamente
en caso de dudas o concurrir ante la aparición de problemas tales
como grietas, micosis, “leche insuficiente”, mastitis, reflejo
de eyección excesivo, etc. Todo problema de lactancia debe ser
considerado como una urgencia y como tal requiere de atención
inmediata. Los consultorios que apoyan la lactancia a través
del cumplimiento de los “10 pasos” son acreditados en Chile
como “Consultorio Amigo del Niño y de la Madre”.
En la sala cuna
El personal que trabaja en las salas cuna debe priorizar la alimentación
con leche materna. No debe ofrecer al niño que está con
lactancia materna exclusiva, agua, jugos, fórmulas lácteas
o alimentos suplementarios antes de los seis meses. Si la madre no puede
concurrir a amamantar a su hijo, deben estar capacitados para orientar
a la madre en la técnica de extracción de leche y manejo
de la leche extraída.
En el lugar de trabajo
Al promover los “Lugares de Trabajo Amigos de la Lactancia”
que ofrezcan a la mujer opciones para la mantención de la lactancia,
se benefician tanto la madre y su hijo, así como también
el empleador.
En la legislación
La legislación debe velar por el cumplimiento del Código
Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la
Leche Materna, cuyo objetivo es proteger y promover la lactancia materna
mediante la información adecuada y la reglamentación de
las prácticas de comercialización y distribución
de los sucedáneos de la leche materna en las maternidades y centros
de salud. Deben existir leyes que protejan a la mujer que trabaja y
que elige alimentar a su hijo con su leche.
En la familia
Es importante educar y permitir al padre ser parte activa de este proceso.
La mujer que recibe ayuda de su pareja y de su entorno familiar, se
siente motivada y logra compatibilizar las diversas tareas del hogar
y del trabajo con el cuidado y amamantamiento de su hijo.